La Garganta de los infiernos (otoño de 2009) - 12,71 km

Belén y yo decidimos ir a ver la Garganta de los Infiernos, de la que tanto nos habían hablado, y allí que nos fuimos.

Tras dejar el coche en el aparcamiento de la entrada de la Reserva Natural, el camino empieza al lado del Centro de Interpretación, y está perfectamente marcado. Empieza discurriendo por un bosque típico extremeño de robles de una manera sinuosa con algo de pendiente. Por el camino hay paneles informativos sobre la fauna y flora de la reserva. Tras 45 caminando, llegamos a un trozo empedrado que desemboca en Los Pilones, un lugar precioso donde el agua junto con los rollos han ido excavando en la piedra bañeras naturales en forma de pilón. El color blanquecino de la piedra y el agua cristalina contrasta con el fondo oscuro de la vegetación del entorno.

Caminando por un trozo de sendero que discurre por roca, donde hay una cuerda en la que poder agarrarse, paramos en la Fuente de Los Pilones a comer. Tengo que decir que es un sitio muy accesible y eso tiene en su contra la suciedad que dejan los turistas irrespetuosos con el entorno, y es frecuente encontrarse con plásticos, latas y colillas por los alrededores del río.

Tras el descanso continuamos por el camino que discurre a otro nivel, más alejado del río pero paralelo a él. Los árboles escasean y el matorral domina la zona. En 45 minutos más llegamos a la altura del Refugio del Sacristán, pero no dejamos el camino reservándonos para la vuelta la visita al lugar.

Llegamos a la Garganta de la Yeguas, donde había una pequeña piscina natural donde poder bañarse (también lo reservamos para la vuelta), y seguimos por el camino, que, tras cruzar otro pequeño torrente, ascendió agreste hasta un pequeño collado con muy buenas vistas. Desde allí, el camino nos dejó en media hora en el Puente Nuevo, por donde discurría el camino de Carlos V. Un bonito puente de dos arcos bien mereció unas cuantas fotos.

A la vuelta deshicimos el camino andado, parándonos a darnos un baño en la piscina natural. Tomamos el camino después para llegar al Puente del Sacristán y cruzar el río hasta el Refugio del Sacristán. Volvimos a cruzar el río para subir hasta el camino de regreso que no dejamos hasta el punto de partida.

Un precioso paseo que recomiendo a cualquiera que pase por el Valle del Jerte, y que supongo que será más bonito todavía en primavera.


Captura de la ruta en google earth