Arenas de Cabrales - Naranjo de Bulnes (verano de 2001) - 15,78 km

Corría julio de 2001 y estaba yo de monitor en unos campamentos del Esplai Xixell. Once días en Asturias preciosos, un grupo de chabales de edades que oscilaban entre los 11 y los 16 años, muy majos (sobretodo los más mayores). Con estos últimos montamos una excursión en dos etapas para subir al pie del Naranjo de Bulnes (Pico Urriellu 2450 m), un impresionante bloque macizo de montaña que se eleva de repente y de manera escarpada en 550 metros de pared vertical. Montamos la ruta en dos etapas: Arenas de Cabrales - Collado de Pandébano y Collado de Pandébano - Naranjo de Bulnes.

Salimos el primer día por la mañana, y tras dejar un trozo de carretera desde Arenas, tomamos el camino que discurría por el lado izquierdo de un valle que, si bien al principio era verde pero poco poblado de árboles, se tornó poco a poco en un paisaje pelado y lleno de tarteras a ambos lados del mismo. Sin dejar el sendero pasamos Cabrales, de donde sale un minitren cremallera que llega hasta Bulnes (sólo turistas), y siguiéndolo llegamos a Bulnes donde paramos a comer. Bulnes es un pueblo muy pequeño, con un puñado de casa entorno a un riachuelo, donde nos llamó la atención la manada de burros sueltos que andaba por el pueblo a su antojo. Por lo que nos contaron, son los burros que se utilizaban hasta hacía bien poco para transportas cualquier cosa hasta el lugar, y que ahora con el cremallera habían sido semi-abandonados. Tras la comida retomamos la ruta pasando por un valle menos escarpado y con enormes prados verdes, donde nos encontrábamos con pequeñas casas aisladas, sin luz ni agua corriente, algunas habitadas, y bastantes vacas. Por la tarde llegamos finalmente al Collado de Pandébano, donde paramos y montamos las tiendas antes de que la oscuridad nos envolviera. La preparación de la cena y unas cuantas canciones con la guitarra nos sirvieron para pasar el rato hasta la hora de dormir.

Al día siguiente, un sonoro tolón tolón me despertó. ¡Eran las vacas lamiendo la tienda! Nos despertamos rodeados de vacas y niebla. Después de desayunar y recoger las tiendas, continuamos con el último tramo de nuestra ruta: el más duro. Un camino estrecho discurría por un valle elevado y lleno de tarteras que se iba endureciendo a medida que avanzábamos. Tras toda la mañana caminando llegamos al pie del Naranjo de Bulnes y agotados paramos a comer mientras disfrutábamos de las vistas. Era impresionante ver los 550 m de pared vertical, pero más impresionante era descubrir que esos puntitos oscuros que veíamos en la pared desde la lejanía eran escaladores, los cuales hacen noches en el camino para llegar hasta la cima. Tras un rato después de la comida tomamos el camino de vuelta, hacia el Collado de Pandébano de nuevo. Una vez allí, tomamos el camino opuesto, hacia Sotres. Cuando llegamos al pie de una carretera comarcal paramos y montamos las tiendas. Al día siguiente vinieron en Jeeps para recogernos... los chabales estaban muertos. ¡Una ruta genial!


Fuente: http://www.naranjobulnes.es


Captura de la ruta en google earth