Mi historia musical

Hay un antes y un después musical y personal en mi vida. El hito son los Beatles. Un punto de inflexión que me entregó a la conciencia de lo musical y que me descubrió cómo expresar mis sentimientos. Llegaron a mi de la mano de un buen amigo... ellos llegaron y, mientras iban calando en mi ser, por otro lado mi amigo se iba alejando. Como sucede tantas veces en la vida, las cosas cambian repentinamente y sin saber por que te encuentras en otra situación sin darte cuenta.

Con los Beatles me llegó también la vena instrumentística, y tras un tiempo ahorrando me compré mi primera guitarra, una guitarra española, sencilla y baratita, que fui a comprar con ilusión a una tienda de música de la Gran Vía de les Corts Catalanes esquina Passeig de Sant Joan. Recuerdo el dolor de la llema de mis dedos, los cuales palpitaban por la noche sin dejarme dormir, no recuerdo ya si por el dolor o por las ganas de seguir tocando. Los primeros acordes llegaron de la mano de canciones como "Love me do", "Help", "Eigth days a week" y otras tantas de esa época de los Beatles. Pero fue "Jealous Guy" de John Lennon la primera canción entera que aprendía a tocar... todavía hoy se me pone la piel de gallina.

La secuencia de las canciones del disco rojo y azul quedaron grabadas en mi mente para siempre, oscilando en preferencias según iba descubriendo sus facetas.



Tras los Beatles empezó mi renacimiento musical particular. Cuando todavía no existían programas como el Napster o el e-mule, me pasaba las horas rebuscando entre los viejos CDs de las bibliotecas públicas, discos de mis familiares y de los de mis amigos, así como de sus CDtecas, a ver que encontraba.

Por nombrar grandes grupos a los que admiro, puedo decir Rolling Stones, Creedence Clearwater Revival (viejos rockeros nunca mueren), Simon and Garfunkel, Jimmi Hendrix, Eagles, Elton John, The mammas and the papas, y otros muchos, que conformaron mi mundo musical sesenta-setentil.

Todo cuajó en mi sentido musical, apreciando las raíces de aquello que me llenaba y que más se parecía a lo que sentía y cómo quería expresarlo.








Llegaron nuevas etapas en mi vida, nuevos amigos, otros viejos que se alejaban (los buenos para volver)... y llegó el momento de volver a ahorrar para sentir en mis manos el temblor de una guitarra eléctrica. Recuerdo las navidades que pasé trabajando en aquel almacén... no fué hasta semana santa, cuando volví a trabajar en el mismo sitio, que conseguí reunir dinero para el amplificador. Una Ibanez rebajada a la mitad de precio, un poco pesada pero con un toque blusero que da mucho de sí.

Empecé el proceso de filtrado de los 80, década que sigue sin gustarme demasiado en todos los aspectos, pero que tiene joyas musicales sin igual. Desde Queen, pasando por Dire Straits, Police o U2. Todo llevó a poder sacar algún ápice de brillantez de dicha década. Espero que no se sientan ofendidos los amantes de la misma.

Mi vida siguió absorviendo música, esta vez de los 90 gracias a mi hermano, que me descubrió el rock and roll puro con grupos como Platero y tú y Extremoduro. Fue entonces cuando de verdad empecé a sacarle partido a la guitarra eléctrica. Tengo que agradecerte, David, por esa parte músical que tan importante es ahora para mi gracias a ti. Otro descubrimiento personal de la década fueron Los Rodríguez y Andrés Calamaro, éste último se consagró en mi vida con dos álbumes impresionantes y sin desperdicio.

Mi periodo universitario acabó con otro descubrimiento más retro, esta vez de la mano de mi compañero de PFC Óscar: Joan Manuel Serrat. Me empezó a picar la curiosidad por descubrir qué había más allá de Paraules d'amor y Mediterráneo, y descubrí a un poeta que me hizo llorar sin saber porqué con canciones llenas de sentimientos.

Mi etapa che, se fue alimentando de todo lo que fui echando a mi saquito musical. Fito y fitipaldis, con las letras a las que ya me tenía acostumbrado en Platero y tú, se siguió infiltrando en mi vida. También llegaron a mis oidos las canciones de Paco Bello, un cantautor con letras fascinantes que te transportan a un estado de serenidad y tranquilidad.

Ultimamente he redescubierto a Joaquín Sabina... a sido como prestar atención a las letras que ya conocía, las melodías de las cuales ya estaban impreganadas en mi cerebro, y descubrir nuevas canciones que me han calado. Esto pasa a veces en la música como en la vida... conoces personas que, al cabo de un tiempo y sin planteártelo, se convierten en algo tan importante en tu vida que te preguntas cómo es posible que no te hayas dado cuenta antes. Así es como Belén me ha regalado a Sabina y ha hecho mi vida todavía más feliz de lo que ya era. Será el destino...